76 años de una advertencia que parece una profecía.
1984.
No el año, la novela.
De Orwell, Eric Arthur Blair, su nombre real.
Lo escribió mientras vomitaba sangre en una granja sin electricidad.
Enfermo de tuberculosis.
Y hoy, el mundo que describía Orwell comparte muchos reflejos con la actualidad.
El superestado totalitario…
Que controlaba a la población a su antojo:
Oceanía.
Gobernado por el Partido.
Con este lema:
LA GUERRA ES LA PAZ.
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD.
LA IGNORANCIA ES FUERZA.
Parece que muchos países lo siguen al pie de la letra, pero no me meteré en eso, aún.
En ese mundo Orwelliano, el protagonista, Winston Smith, trabajaba en el Ministerio de la Verdad.
Reescribiendo los textos y la historia para interés, como no, del Partido.
En nuevalengua, una reducción de la vieja lengua, lo que sería el inglés.
¿Para qué quitar palabras, borrar significados, inventar otras?
¿No lo ves?
A menos palabras, menos capacidad de pensar, más formas de calar con el mismo mensaje…
Y consigues gente muda y borrega.
Esto es un reflejo actual, pero no me creas, mira tus chats de Whatsapp.
O de Instagram.
O los discursos políticos.
O los mensajes en redes.
Es la decadencia del lenguaje en estado puro.
La manipulación de unos pocos, unida a la ignorancia de millones.
Pondría los chats de algunos grupos, aunque ya sabes de qué hablo.
Solo tenlo en mente.
Y que decir de los Dos minutos de Odio.
Donde les ponían un video de la oposición, la Hermandad, liderados por Emmanuel Goldstein, (inspirado en Leon Trotsky, en su lucha contra Stalin).
Y ahí, volcaban su ira que el Partido les había metido por tierra, mar y aire.
Algo parecido a los haters en redes.
O a la gente que a base de propagandas y noticias alarmistas y pesimismo y frustración se convierten en máquina de criticar a todo el que se mueva.
Cosas de la ignorancia. Cosas del Estado del Bienestar…
¿Te suena esto del enemigo común?
Piénsalo, curioso, eh.
O el Hermano Mayor, y las telepantallas que los vigilaban en todos lados.
Como la serie Gran Hermano, alguien se inspiró en nuestro amigo…
Si analizo el libro página a página, tendría material para empacharte durante varias semanas, y no lo descarto, pero ahora no es momento.
Porque aún podemos elegir.
Aunque nos sugestionen desde pequeños.
Aunque haya hilos que mueven la sociedad que la mayoría no ven, estructuras que llevan siglos construyéndose sin que nos enteremos…
Aún puedes elegir lo que dices, piensas y haces.
¿No?
Cuando creas que tienes que pedir permiso para hablar.
Cuando tengas vergüenza de decir tu opinión en cualquier tema.
Cuando te miren raro por leer un libro cuando el resto tiene un cubata en la mano.
No culpes a nadie.
Esas acciones son decisiones que vienen de años atrás.
Percepciones y patrones y rutinas que les llevan a no salirse de los moldes dónde nos quieren.
Si lo reducimos como un zumo del limón exprimido, son métodos totalitarios.
Como los de 1984, incluso peores, y los que nos quedan por descifrar.
Por eso, cuando escucho a gente decir que son libres, y que hacen lo que les da la gana… hago muecas.
No porque desconfíe de ellos, sino porque recuerdo el lema del Partido:
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD.
Si dejas las distracciones y te quedas a solas en tu rincón, dale una vuelta.
¿Estás eligiendo libremente?
Nos vemos mañana.
Ferran Gómez.

